FUERZA PROBATORIA DE LOS CORREOS ELECTRÓNICOS Y LAS FIRMAS DIGITALES O ELECTRÓNICA

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Por: Camilo Alvarado, Laura Cantor y Juan Sebastián Castro

(Advertencia previa: El presente artículo es meramente informativo y no pretende dar conceptos específicos con respecto a su contenido, ya que cada situación se debe verificar individualmente, igualmente, como simple actividad informativa, se advierte al lector, que las decisiones que tome deberán estar basadas en su propio concepto y que deberá asesorarse debidamente por un profesional antes de tomar decisiones que comprometan su patrimonio).

Hoy en día es común comunicarnos a través de medios electrónicos, por tal razón, es pertinente resaltar cual es el valor probatorio de un correo electrónico y cómo podemos determinar a ciencia cierta su autor y su contenido.

Lo primero que hay que mencionar, es que los correos electrónicos son una prueba completamente válida en un proceso judicial ya que, para el derecho, un correo electrónico es un documento privado.

El correo electrónico puede ser aportado de dos formas a un proceso judicial o administrativo: 1) Puede ser impreso; 2) Puede ser aportado en el mismo formato en el que se generó y entregarse almacenado en una memoria, un CD o cualquier otro medio tecnológico físico o en la nube, o mediante el reenvío del correo electrónico a la autoridad respectiva.

Además, para que un correo electrónico aportado sea tenido como auténtico debe cumplir con los siguientes requisitos:

  1. Que el documento pueda ser consultado en cualquier momento.
  2. Que contenga una firma.
  3. Que se garantice la integralidad del documento, esto quiere decir, que se garantice que el contenido del mismo no ha sido alterado.

Ante la dificultad que presentan los documentos electrónicos para demostrar su autenticidad se aplican las firmas digitales y electrónicas. Estas son valores numéricos que se adhieren a un mensaje de datos y que permiten identificar el origen y contenido del documento.

Las firmas digitales y electrónicas además pueden estar sometidas a un proceso de certificación por parte de una entidad autorizada.

No obstante, si existen dudas, es posible determinar la trazabilidad del documento, por parte de un perito experto en temas de evidencia digital.

De esta manera, la firma digital tendrá la misma fuerza que una firma manuscrita (firma hecha a mano) si esta tiene las siguientes características:

  1. Es única a la persona que la usa.
  2. Es susceptible de ser verificada
  3. Está bajo el control exclusivo de la persona que la usa.
  4. Está ligada a la información o mensaje
  5. Está conforme a las reglamentaciones adoptadas por el Gobierno Nacional.        

En este orden de ideas en necesario tomar medidas preventivas frente a un posible litigio ya que al momento de querer probar la existencia de un derecho solo tendremos como evidencias los correos electrónicos.

Finalmente, existe el error común de llamar firma digital a la firma escaneada y puesta en un correo electrónico, lo que no cumple con los requisitos de ley y pone en riesgo de posteriores fraudes a quienes utilizan este método.

Aquí encontrarás la ley 527 de 1999 que desarrolla los asuntos de firma digital, firma electrónica, la valoración probatoria de los mensajes de datos y otros asuntos relacionados con el Comercio Electrónico: http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley_0527_1999.html

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